26 febrero 2005

AK-47

Es normal que cuando uno comienza una carrera no sepa exactamente qué va a hacer con ella cuando acabe. No es tampoco plan de llevar una vida de alumno obsesionado sólo con estudiar y pensar en el futuro, porque hay que vivir un poco, pero no estaría de más que por la mitad de tus estudios te plantearas la pregunta: ¿qué quiero hacer con ésto? Hoy comentaré tres visiones que se me ocurren, aunque seguro que no son las únicas.

La primera es la visión pragmática. Estudio porque quiero titularme y tener un buen trabajo. El otro día precisamente me dijo una alumna que no tenía porqué estar motivada más allá de eso.

La segunda, es la visión del éxito. Quiero ser uno de los mejores en mi disciplina y progresar profesionalmente. Todo el mundo querría, pero para mí es más importante que otras cosas. Valoro la posición en la empresa y el dinero.

La tercera es la emoción. Quiero trabajar en proyectos interesantes e innovadores, investigación y desarrollo. Estar involucrado en desarrollos punteros.

Si eres pragmático, seguro que ya estás aprovechando lo que aprendes. Pero no descartes intentar disfrutar un poco más de la penitencia de los estudios y exigirle a tus profes que te ayuden a encontrar aunque sólo sea una ligera motivación. Oye, a lo mejor te acaba gustando. Yo siempre le decía a mi amigo Rur que lo que lo que quería era investigar y que no me veía siendo profe y estando obligado a dar clases para hacerlo (cómo véis, he fracasado estrepitosamente).

Si te atrae el éxito, que sepas que en el mundo real no siempre se valoran las capacidades como deberían y que hay ciertas carreras que tienen difícil entrar en los equipos directivos. Igual te sorprende saber que Informática es una de ellas. Aunque a lo mejor si eres informático el éxito que buscas es ser el gurú y es por eso que te atiborras de montones de conocimientos con los que parece que estás a la última. Que sepas que The Matrix es sólo una peli y que los gurús informáticos exitosos en el mundo profesional no son sólo tecnosabios.

Si te gustan las emociones es posible que tengas que emigrar. Porque en estas tierras proyectos interesantes e innovadores hay pocos. Teóricamente tienes la opción académica: doctorado, investigación, ser profe de uni. Lo paradójico es que a veces ese mundo es más estático que el propio mundo real, a pesar de que debería estar lleno de nuevas ideas y avances. Hay una versión moderada del trabajo emocionante que consiste en ser un buen profesional y reciclarse constantemente para estar al día, que es la más plausible de conseguir.

Construyendo una metáfora con la NBA (lo siento, mi adicción), puedes querer ser la megaestrella mediática como Kobe Bryant o el máximo anotador como Allen Iverson, pavoneándote con tus tatuajes e imagen de rebelde. Pero a mí quién me gusta es Andrei Kirilenko. Andrei no es el que más puntos mete, ni el que se lleva más rebotes, ni presume de tatuajes, ni es una estrella mediática. Pero trabaja para el equipo, hace un poco de todo y, lo más importante, lo hace todo bien, sobre todo las pequeñas cosas que a menudo no recogen las estadísticas. Como leí en un blog de baloncesto "good luck finding a lot of guys who do that".

El AK-47 es un famoso rifle de asalto de fabricación soviética. No temas, como dice Asimov, yo pienso que "la violencia es el recurso de los incompetentes". AK-47 es también como se conoce familiarmente a Andrei Kirilenko. Si yo fuera alumno, no intentaría lucirme en conocimientos o, por el otro extremo, ir a remolque, sinó aprender a ser versátil y a adaptarme. Porque así, aunque no me decida ahora, cuando acabe, podré tomar el camino que quiera. Y exigiría a mis profes que no sólo me llenaran la cabeza como si fuera un contenedor, sino que me ayudaran a aprender a aprender.

No quiero ser Bryant ni Iverson, yo quiero ser AK-47. Aunque confieso que no hace demasiado llevé un tatuaje de un dragón enorme. Pero no presumí de él. Y era de hena.

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24 febrero 2005

"The logo": ojos que no ven, corazón que no siente

El otro día me quedé hasta las tantas viendo el All Star Game de la NBA. Como soy profe y no tenía clase al día siguiente, no tengo porqué madrugar. Ver la NBA es una de las pocas adicciones que me quedan estos días. La cuestión es que recordé que el logo de la NBA, que se puede ver aquí



es la figura de un ex-jugador real, no un diseño. El tipo en cuestión se llama Jerry West y ahora es General Manager de los Grizzlies, el equipo donde juega Pau Gasol. Aunque le llamaban "Mr. Clutch" o "Mr. Consistency" por cuestiones que no vienen al caso, también se le llama a veces, por razones obvias, "The logo".

Pos aquí estoy yo aprovechando que un blog me permite perder el tiempo con cosas inútiles y me digo ¿representan los logos alguna cualidad de la organización a la que pertenecen? Supongo que la razón de escoger a Jerry West es para que represente un ejemplo como jugador.

Tirando del hilo miro el logo de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), donde trabaja mi amiga Nessus. Es este:



Es una rosa de los vientos con dieciséis rumbos bordeada por el lema "Omnibus mobilibus mobilior sapientia", o sea, y según he leído porque yo no me entero, "La sabiduría se mueve más que todas las cosas que se mueven". Joder, que guay, suena a un sitio donde se aprecia el conocimiento y el avance. Si el logo representa lo que quiere ser la organización, por lo menos empiezan bien (ya, ya, Nessus, y luego acaban mal, pero eso es otra historia).

Pero entonces...¿y ésto?



¿Esto representa una cualidad de la organización? Me lo he mirado mucho rato y se me ha quedado cara de tonto. Pero al final me he dicho "joder, claro". Es una idea de tecnología punta: una red neuronal (por si no lo sabéis, una proto-simulación computacional de las neuronas humanas). Pero un momento, si cada círculo es una neurona, según la teoría de redes neuronales ¿no necesitarían conexiones para funcionar? Un poco inconexas ¿no?

Si mi teoría fuera cierta y los logos representan una cualidad de las organizaciones, resulta que la uni de las bolas en cuestión alaba las neuronas muertas y en cantidades limitadas (9 parece lo ideal). Esto explicaría muchas cosas, pero en cualquier caso, si es así, una sugerencia: el próximo logo que incluya la frase "las neuronas muertas se mueven menos que todas las cosas inmóviles", en latín, claro. Como no lo entenderemos, ojos que no ven, corazon que no siente. Y a partir de aquí, que cada uno saque sus conclusiones sobre mi opinión de qué tipo de personas son algunas de las que dirigen las políticas departamentales en la uni.

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22 febrero 2005

¿Dónde has aprendido eso?

No se si os suena esa frase tópica de película donde la chica dice "nunca elijo al hombre adecuado". Pues a Speedtouch le pasa algo parecido, pero con los directores de proyecto. Se ha propuesto hacer el proyecto conmigo, lo cual la hace valiente o religiosa (por lo de penitencia).

La pregunta más recurrente de Speedtouch cuando trabajamos es "¿dónde has aprendido eso?". Pero no penséis que me la hace porque le hago una megademostración de poderío intelectual, noooo (que no estoy para muchas). Me la hace cuando le comento un pequeño detalle práctico que no ha visto durante toda la carrera o le digo alguna curiosidad que a mí no me parece tampoco tan difícil de saber.

Hoy ha vuelto a pasar: la preguntita. Speedtouch lleva una falda tejana, así que le pregunto cuándo fue la primera vez que oyó hablar de las faldas tejanas. Me responde que de pequeña. Y yo le digo que no me refiero a eso, sinó a cuándo fue exactamente la primera vez que las conoció, si se lo dijo alguien o las vió en alguna parte. Creo que lo ha pillado. Hay cosas que las aprendemos sin darnos cuenta cómo.

El secreto está en no creer que todo lo que se puede aprender está listado en un sólo libro o en una serie de clases magistrales del profe. Es verdad, como decían ludeens y carlos en un comentario a un post, que el profe puede acelerar y facilitar la asimilación de contenidos. Pero también tiene que transmitir actitudes y motivar al alumno a ser curioso e investigar durante toda su vida profesional.

A veces me da miedo que transmitamos demasiado frikismo elitista. Por ejemplo, Speedtouch me dice que, cuando programa en C, a ella le gusta poner la llave en la línea siguiente de la instrucción a la que corresponde. Le han dicho unos compis que eso es de novatos, que los programadores buenos la ponen en la misma línea. Menuda gilipollez. Lo que es de novatos es siquiera pensar en esas chorradas con tono elitista. Y lo que es realmente importante es ser consciente de las ventajas de fijar un estándar de formato y escoger uno con criterio, no por ideas legendarias. Speedtouch ya lo sabe, porque ella no sólo es curiosa, sino que se fija en los detalles.

Me gustaría decir que se lo he enseñado yo, pero no lo creo, la he conocido mayorcita. Inculcar capacidades como curiosidad o cuidado por los detalles también debe estar en nuestra agenda de profes. Cuando algún día coordine el desarrollo de un proyecto (tanto si tira por la vía académica como por la profesional), Speedtouch se ganará el respeto del equipo al fijar procedimientos que no sólo son útiles, sino que hacen a todos iguales. Porque la gente nueva que llegue no parecerá más novata al codificar de una u otra forma, sino que se sentirá parte de un equipo que trabaja con una idea común.

Y entonces Speedtouch, cuando hayas aprendido un montón de cosas de las que ya no recordarás cuándo supiste de ellas por primera vez, alguien te hará a ti "la pregunta" y sabrás que ese trabajo constante ha valido la pena.

Aunque espero que le sirva a cualquiera que lo lea, sé que he usado un tono personalizado para Speedtouch. Pero es que hoy es su cumpleaños y como no hay pasta para un regalo, se me ha ocurrido regalarle un post. Feliz cumpleaños, Speedtouch.

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Profes de aerobic

Seguro que no tendré demasiada audiencia, pero mira, parece que al menos para una persona resulto inspirador. Leyendo los comentarios al post anterior veréis que ludeens ha abierto un nuevo blog y se ha inspirado en el título del mío: Desvaríos de un alumNOR. Ambos títulos son juegos de palabras con mucho frikismo informático, pero al menos en mi caso va más allá. Porque mi título no sólo busca la complicidad con los informáticos que tan bien conocen el XOR, sino que en un próximo post pienso sacarle más jugo (si alguien me siguiera regularmente, ahora habría creado expectativa en mi audiencia ;)

Pero lo que me interesa hoy es lo de inspirar. Seguro que va a convertirse en costumbre la aparición por aquí de mi afecto por la lingüística (yo soy un informático de mentira). Inspirar se puede definir como “infundir o hacer nacer en el ánimo afectos, ideas, designios, etc.”. Y aunque en enseñanzas técnicas es mucho más difícil resultar inspirador que en, por ejemplo, la literatura, no por ello un profe debe dejar de intentar transmitir un cierto entusiasmo que motive. Creo que la inspiración no es sólo conseguir que un alumno quiera ser escritor inspirado por una conferencia sobre Cortázar. Es también un objetivo mucho más modesto como transmitir ese mensaje intangible que hace que el alumno resuelva un ejercicio más en casa, pregunte una duda más en clase, no vea tan lejano lo que se explica en la asignatura y, especialmente, que crea que él también es capaz de aprender lo que se le pide.


Sé que hay muchos profes que inspiran. Pero inspirar también es “atraer el aire exterior a los pulmones”. Y algunos profes inspiran antes de empezar a hablar sin parar y sin tener en cuenta a la audiencia, que simplemente tiene una actitud pasiva. Cuando acaba la clase, claro, expira él y expiran los alumnos (algunos casi en el sentido de fallecer). Pues oye, si para algunos dar clases sólo es inspirar y expirar, pues que se hagan profes de aerobic.

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21 febrero 2005

MattGLoz y los profes sin IVA

Mi colegui MattGLoz acaba de abrir un blog. Lo ha hecho porque así cuando me invite un día a comer en su pueblo (que es tan pequeño que no sé si existe de verdad o lo monta para cuando yo voy) no quedará mal ante su mujer (“garib tiene un blog y tú no”).

Cuestiones personales aparte, Matt es la prueba viviente de la duda que ataca a muchos estudiantes y a algunos profesores que no maduran universitariamente como deberían (como yo). ¿Me ayudan de verdad los profes a ser un buen profesional?

Matt es un chicarrón del norte, como él dice, pero del norte de África (Ceuta). No se ha sacado una carrera, pero es una caña de desarrollador, especialmente de aplicaciones de interné (o güeb, pero los tecnicismos se los dejo a él). Pero lo bueno es que Matt no es solo un tecleador de código, es que, según me cuenta, se ha tragado toda una tira de libros de diseño de software y, al final, sabe el tío mucho más de eso que yo, que me tragué todas las asignaturas del tema.

No me diréis que no es una evidencia de que al menos existe una pequeña posibilidad de que para aprender algunas cosas de la carrera no hace falta profe. ¿Y para qué sirve entonces la carrera y especialmente nosotros los profes?

En términos económicos el concepto de valor añadido denota el aumento de riqueza generado por la actividad de una empresa y por el cual se debe tributar (el famoso IVA). También se aplica a los “extras” que ofrece una empresa respecto a un servicio estándar que da (compro ADSL porque quiero conectarme a interné pero como valor añadido tengo llamadas gratis).

La simple existencia de tipos como Matt sugiere la posibilidad de que los profes no siempre aportamos valor añadido respecto a estudiar un simple libro, lo cual cuestiona, al menos en parte, nuestra utilidad ¿no? Si existiera IVA para el concepto abstracto del aprendizaje parece dudoso si los profes tendríamos que tributarlo por lo que al final aportamos. Somos profes sin IVA.

(Matt está de desarrollador freelance, sabe todos los acrónimos de la güeb e interné (HTML, XML, FTP, TCP/IP...) y le encanta el software libre. Si te interesan estos temas, anímale comentando cosas en su blog)

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"Nunca máis" y la (re)vocación docente

Me cuenta un compi el otro día el caso de un catedrático que impartió un cuatrimestre de una asignatura de programación de primero y cuando acabó dijo "nunca más". Me dice que se volvió a sus cómodas asignaturas de cursos elevados y con pocos alumnos dónde no habían tantos problemas.

Aunque hace bastante que enseño, no hace demasiado que me dedico a trabajar a tiempo completo en la uni. Me tuve que presentar a una plaza (que no era siquiera de funcionario, sino un simple contrato basura) con un proceso de selección muy solemne donde la segunda prueba era hacer una clase delante del tribunal. ¿Adivináis quién estaba entre los miembros del tribunal? Pos sí, el catedrático en cuestión.

Voy yo, todo inocente, y cuando me toca, hago una clase de introducción a la asignatura de "Introducción a la Inteligencia Artificial". Sin entrar en detalles farragosos, eso de la IA es una cosa muy ambígua y que se puede ver desde muchos puntos de vista. Así que explico que, aunque hay un libro que propone varios puntos de vista, tampoco es necesario seguirlos a pies juntillas y es mejor ser un poco crítico e intentar encontrar el punto de vista más adecuado para cada situación. Me dice el catedrático que no puedo criticar un libro, que no soy quien para cuestionar a "los maestros". Le digo que es archisabido que no existe una definición unánime en la comunidad científica y que los tipos del libro, aunque conocidos, no son "los maestros" y sólo dan su visión del asunto. Me dice que cuando escriba yo un libro entonces podré hablar. En este punto paso de replicar, aunque luego me comenta alguna gente que estuvo allí que igualmente había tensado demasiado la cuerda ante tales eminencias y jugándome el puesto. Pido perdón, era un catedrático y ha visto el olimpo intelectual que yo apenas diviso.

Como me callo, ya no le digo que llevo diez años trabajando en el tema y que él no, que será muy catedrático pero que es de otra área y lo que sabe demuestra saberlo de oídas. Y también me callo que olé la libertad de cátedra (que según nos explicaron en uno de esos cursos que voy para profes consiste en la libertad de criterio de cualquier profesor para organizar su docencia y no en la libertad del catedrático para imponerla). Y que olé con la intención de despertar espíritu crítico entre los alumnos en lugar de sólo repetirles lo que los libros explican mejor.

Dice la Real Academia que "revocación" es la acción y efecto de "apartar, retraer, disuadir a alguien de un designio". Así que el catedrático, con sus comentarios en el tribunal y con su "nunca máis" me transmitió una gran vocación docente. Pero con "re" delante.

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20 febrero 2005

¿Profesionalidad o merced divina?

El otro día le comento a Speedtouch (una amiga que estudia Ingeniería Informática) que he estado en un curso de formación del profesorado y nos han recalcado la importancia de la relación personal con los alumnos para mejorar la docencia. Nos ponen como ejemplo el caso típico del profesor que dice con malos modos a un alumno que "qué haces aquí si no son horas de consulta, que te has pensado, que estoy muy ocupado". Nos dicen que hemos de pensar si trataríamos así a otra persona o nos gustaría que lo hicieran con nosotros. Es deprimente que nos lo tengan que decir. Aunque lo más deprimente es que en el curso no hay ningún profesor funcionario, sino profesores nuevos y algún nota vocacional como yo. ¿No da que pensar?

Speedtouch me comenta que a ella le molesta que siempre que un profe les atiende con amabilidad, todo el mundo salga comentando lo bueno que es, cuando ella piensa que es su trabajo. Yo le digo que, de hecho, eso es lo que respondo a menudo cuando algún alumno me da las gracias por dedicarle un rato mientras me mira como si un dios hubiera bajado del olimpo y tenido un gesto de merced infinita con él. Si eres alumno, no dejes de darle las gracias con ganas a un profe cuando creas que te ayuda, somos personas y nos anima saber que nuestro esfuerzo es útil. Pero hazlo con naturalidad, como quién agradece el trabajo bien hecho o una ayuda útil en cualquier otra situación, nunca como si hubieras recibido el favor de tu vida.

Le digo a Speedtouch que yo debo ser de los tontos, porque he llegado a pararme un rato para atender una consulta en la puerta del edificio donde daba clases y cuando ya me iba a casa (no creo que lea esto, pero saludos para la interesada, Marina, que al final demostró que valía la pena el esfuerzo sacando una notarra).

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Inauguración del blog

Bueeeeenas.

Pues aquí estoy sin saber muy bien por qué y suponiendo que a nadie le va a interesar mucho lo que escriba. Pero que más da, esto es un blog, estoy fuera de clase y puedo ser políticamente incorrecto, lloriquear y hasta poner chistes malos, así que al menos me desahogaré...

Creo que va a estar muy dirigido a los alumnos, así que para empezar os sugiero ojear una clasificación de profesores universitarios de un blog de Fabrizio Ferri Benedetti (el novato, el quemado, el dios, el amiguete, el gris y el doctor). Busca el tuyo.


Estaría bien que si alguien lo lee enviara nuevas categorías o las confirmara con ejemplos de vivencias con alguno de estos tipos de profe.


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