28 noviembre 2005

Menos da una piedra

El otro día andaba yo quijotesco y entré en una discusión con un responsable de un área de mi departamento, a la que llamaremos X, donde yo defendía ciertos aspectos como la importancia de la transparencia, que no vienen al caso para el tema de hoy.

En eso que el responsable de X, me pregunta, "¿Has intervenido alguna vez en la gestión de un departamento?". Su intervención no es inocente, hasta el más lelo capta la intención de la pregunta, es decir, indicarme que no soy quién para criticar lo que no he hecho nunca.

Y es en esas que de golpe me entra un pánico absoluto. ¡Cuantos errores he cometido! Nunca he sido presidente del gobierno, así que no puedo criticar nada de lo que haga y tengo que aceptar todas sus decisiones sin rechistar. Y lo mismo para ministros, parlamentarios nacionales, autonómicos, consejeros, etc. Y ni a mi alcalde le puedo soplar la oreja, porque tampoco lo he sido nunca. Ni al presidente de la comunidad de vecinos. Ni siquiera puedo criticar a los árbitros, que es deporte nacional. No puedo criticar a los profes de la uni que hacen faltas de ortografía, porque yo escribo bien. Ni siquiera puedo criticar a los que son impertinentes conmigo porque les toco el ego, ya que yo nunca he sido egocéntrico. Esta frase tan relativamente inocente del responsable de X implica que se acaba virtualmente todo el marujeo posible del país. Y todas las tertulias y debates. A partir de ahora, si hay que opinar de un presidente del gobierno sólo podrán hacerlo los ex-presidentes. No puedo seguir pensando en ello porque me angustia, ¿os dáis cuenta? Todo este tiempo hemos estado equivocados, siento una desazón terrible, no puedo ni respirar, todo mi mundo se desmorona (grito ahogado).

Un momento, que no cunda el pánico (respiro profundamente). Ya se me ha pasado. Y no porque le quite la razón al responsable de X, sino al revés, voy a creerme su argumento. Resulta que de mis amigos, Nessus ensobra (mete cosas en sobres), BadalonaBitácola se pasa 12 horas al día escribiendo y leyendo mails, Masdetresaños dibuja triángulos y Chinchilla hace collarines de colores. Y yo... bueno... yo tengo un blog verbívoro y simplemente soy yo, que bastante carga es.

Y ahora una pregunta a cualquier responsable en la uni de algún tema que afecte a mis coleguis. ¿Has ensobrado, escrito y leído mails todo el día, dibujado triángulos o hecho collarines de colores? ¿A que no? Pues entonces con el argumento de hoy, no puedes ser responsable de nada que afecte a estas personas, porque no eres quien para gestionar lo que no has hecho nunca tú mismo.

Y concretamente tú, responsable de X, ¿has escrito alguna vez un blog caústico o, simplemente, has sido yo? ¿No? Pues yo no puedo criticarte, pero tú no puedes gestionarme. Yo ya me callo, pero tú tienes que dimitir. Perdona que no te acompañe a la puerta pero es que tengo que salir pitando antes de que mis amigos me busquen por la coña.

¡Espera! que me acabo de dar cuenta de que a quien sí puedo criticar es a los entrenadores de baloncesto, porque hace mucho tiempo "entrené" a un equipo de niñas en un colegio y lo hicieron muy, muy bien. Menos da una piedra.

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26 noviembre 2005

¿Cuánto vales?

- Rur nunca acabará la tesis -dijo Pedancio tajantemente mientras se recostaba sobre su confortable sillón del despacho de vicedecano.

- Por cierto, todo el mundo piensa que ese cuadro está al revés, pero no lo está, es así -añadió señalando un cuadro que había ordenado colgar en la pared de su despacho con una sonrisa de satisfacción y una mirada que sugería que yo tampoco me había dado cuenta, lo cual demostraba mi inferioridad intelectual.

- Del revés está tu cabeza -pensé yo- por decirle eso a un amigo de Rur con tanta pedantería.

- Yo creo que lo que ocurre es que no tiene tiempo ni apoyo suficiente, pero puede acabarla perfectamente -respondí mordiéndome la lengua para no ser impertinente.

- Noooo... -y dejo ir una mirada perdida al infinito como indicando que se sumergía en un mundo de conocimiento superior al que los demás no podíamos acceder. Como si pensara, "no lo voy a saber yo bien...".

- Como dijo Wittgenstein... -continuó utilizando una de sus tácticas favoritas, consistentes en citar algún filosofo o escritor para impresionar a los demás pero sin saber más que cuatro pinceladas mal sabidas de lo que dijeron.

- Tengo que irme. Ya nos veremos -le dije yo cortando su chorro de frases inútiles y petulantes y para no calentarme y decirle que era culpa suya, por ser un director incompetente, que Rur no hubiera acabado la tesis.

He tenido ya varios amigos que se han preocupado porque no se les reconocía su trabajo. La constante es que todos eran gente muy capaz y muy exigentes consigo mismos, les gustaba hacer las cosas bien. Y el problema, también habitual, es que los jefes o compañeros que no reconocían su trabajo no eran sino gente que lo hacía peor o simplemente envidiosos.

¿Cuánto vales? ¿Puede decirlo alguien? La verdad es que no lo sé, pero en mi opinión, seas trabajador, alumno o doctorando, no debes buscar el reconocimiento de todo el mundo, sean jefes, profes o catedráticos. Busca sólo el reconocimiento de la gente a la que respetas. Porque siendo como eres exigente en tu trabajo y con ganas de hacerlo bien, sólo la gente a la que respetas será también así y merece que la escuches. Y en la uni no todo el mundo es tan respetable como su posición parece indicar. Ten en cuenta especialmente el principio de Dilbert, "los trabajadores más ineficientes son trasladados sistemáticamente a los puestos de trabajo donde pueden causar menos destrozos, la dirección".

Pedancio sabe un poquito de unas cuantas cosas y lo utiliza para impresionar a los demás pareciendo más culto que ellos y creyendo que disimula así sus muchas carencias. Yo también sé muchas cosas de temas muy variados, pero no por ser más culto, sino simplemente por curioso. Y sin tener ni puñetera idea de poesía, lo reconozco sin rubor, me gustan mucho unas composiciones poéticas breves, por lo general satíricas, llamadas epigramas. Hoy acabo con uno, de Leandro Fernández de Moratín, que ya usé con mis amigos en alguna ocasión:

Tu crítica majadera
de los versos que escribí,
Pedancio, poco me altera
mas pesadumbre tuviera
si te gustaran a ti.

PD. Yo aposté por Rur y, durante mucho tiempo, estuve en peligro de perder una fortuna (metafóricamente). Pero el tiempo pone a todos en su sitio y, justo ahora, Rur disfruta de una prestigiosa beca de postdoctorado (el prefijo post indica que lo acabó, Pedancio) en una también prestigiosa uni americana. Ah, Pedancio, que mi tesis o mis posts no te gusten poco me altera, pesadumbre tuviera si te gustaran a ti :-)

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21 noviembre 2005

Excelencia precoz

Últimamente se ha puesto muy de moda, al menos en el ámbito de la uni, la palabra "excelencia", aplicada tanto a la investigación como a la docencia. Por todas partes surgen premios, publicidad y gente a la que se le llena la boca hablando de formación de excelencia o de excelencia en investigación.

¿Adivináis que hace un verbíboro como yo cuando una palabra se pone de moda? Ya lo habéis visto otra veces, reflexiono sobre su significado. Y excelencia es una calidad superior que hace digna de estimación alguna cosa. Pero también es un tratamiento que se le da a las personas. Y como en la uni la docencia no tiene nada de calidad, ni inferior ni superior, y la investigación sólo en contados casos, pues he deducido que el uso tan frecuente de la palabra es por la segunda acepción.

O sea, que el uso de excelencia no tiene nada que ver con calidad, sino simplemente con el tratamiento que un montón de profes que han montado su chiringuito en la uni querrían que usáramos cada vez que nos dirigimos a ellos.

Hoy me ha salido breve. Y tal vez de ahí viene el título del post, de que se ha acabado muy deprisa. O tal vez porque algunos se precipitan calificando algunos aspectos de la educación como excelentes cuando queda bastante camino por andar. O quizás me refiera a que "vuesa excelencia" es precoz. Que jodido es que te critique un verbívoro ¿verdad? Nunca sabes lo que quiere decir exactamente. Pero me concederás, al menos, que mejor precoz que emasculado.

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19 noviembre 2005

Juguemos a cocinitas, mejor disfrazados

(No sé cómo me puedo acordar de tantas pequeñas cosas que a priori parecen irrelevantes e inconexas)

Me acabo de acordar de un día tomando un café con Chinchilla que, como el nombre sugiere pertenece a una especie en extinción, en su caso las lingüistas. Yo le lloro mis penas por la falta de participación de mis alumnos y ella me comenta algo sobre cómo lo hace en sus clases de inglés (porque mira que es lista la muy jodida, por si acaso, tiene otra carrera de Filología Inglesa) y, no sé como, acabamos discutiendo la posibilidad (creo que en broma) de que les haga venir disfrazados. Supongo que era por aquéllo de crear dinámica de grupo, pero reconozco que suena poco serio.

He dicho que reconozco que suena poco serio, pero no que la idea no sea interesante o sugerente, especialmente el fondo. Y tirando de este hilo de recuerdos inconexos, me viene a la cabeza la historia de Núria Solsona, una profesora de química de ESO. Núria sabe que la diferencia entre los conceptos químicos de mezcla y disolución es la misma que hay entre un vaso de leche con galletas y otro de leche con cacao, lo cual parece una analogía fácil. Lo remarcable es que Núria dice con contundencia que no volverá nunca más a hacer química en el laboratorio e inició un proyecto innovador para sustituirlo por... ¡una cocina! Según Núria "subvertimos el concepto de coeducación; extendemos la noción de habilidades consideradas como femeninas para todo el mundo, introducimos los saberes tradicionales femeninos en el currículum escolar y modificamos la centralidad de los saberes masculinos en el currículum familiar". Y por supuesto, se las arregla para enseñar la misma química que antes. O sea, no sólo transmite conocimientos y metodologías (porque sus alumnos elaboran informes científicos sobre platos que cocinan) sino que tiene en cuenta capacidades y/o valores transversales, es decir, que sirven para más ámbitos que el la propia asignatura (¿te suena el término, profe que menosprecias los conceptos didácticos sólo porque no los entiendes o te pueden dar trabajo?)

Si la idea osada de Chinchilla me ha recordado a Núria Solsona, la idea de cocina aplicada a la uni me ha recordado una zona de Manhattan, Nueva York, denominada "Hell's kitchen" (la cocina del infierno). Se dice que en 1881 se produjo por allí un asesinato múltiple y un periodista le aplicó ese nombre a un edificio en particular y comentó que la zona era, probablemente, "la más baja y sucia de la ciudad". Vaya, juntando tantos pequeños recuerdos he perdido un poco el hilo de mi argumento, ¿por qué me recuerda a la uni...?

Bueno, es igual, utilizaré otra versión sobre el origen del nombre, la más popular, que dice que Fred, un policía veterano de la ciudad, patrullaba con un novato cuando, viendo una revuelta, el joven le dijo "esto es un infierno". A lo cual Fred le replicó, "El infierno es un sitio con un clima suave, ésto es la cocina del infierno" ¿Habéis pensado alguna vez en la falta de ética de los políticos, su incompetencia o su falta de preocupación por los ciudadanos? Pues la política es un lugar de clima suave, ésto es la uni.

En nuestra cocina nadie se preocupa de gente como Chinchilla, que encima es de letras, o de Masdetresaños, un amigo de hace tiempo que sufre de forma parecida a BadalonaBitácola en proposición indocente. Y me acaban de contar que se oyen frases como "te aconsejo que no te metas en este asunto" con aire mafioso. Oye, que resulta que no son profes, ¡que van disfrazados y en realidad son capos extorsionadores!

Cuando me equivoco lo reconozco, así que pido disculpas. Al final, resulta que sí son innovadores porque ya tienen la cocina y ellos mismos van disfrazados. Lástima que sea la cocina del infierno y los disfraces de Halloween.

Mira que puedo tirar del hilo una vez empiezo, ahora me acuerdo de que el origen de Halloween está en en una fiesta pagana que honra a los muertos. Yo diría que yo y mis coleguis somos un poco paganos, adivina profe, capo o lo que seas, a quiénes les toca ser los muertos.

(No sé cómo me puedo acordar de tantas pequeñas cosas que a priori parecen irrelevantes e inconexas. Ni cómo puedo llegar a jugar con ellas cuando alguien me cabrea de verdad)

¿ESPERANZA?

Según leo sobre "la cocina del infierno", en estos últimos años la población original se ha ampliado con inmigrantes de muchos paises distintos y esta nueva diversidad se ha reflejado en los negocios locales, particularmente en numerosos restaurantes. La zona tiene mucha vida, es conocida por su cocina étnica y atrae muchos visitantes.

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13 noviembre 2005

Orgasmo

Es realmente un goce como van ciertas cosas (que van mucho más allá del tema de este blog :) cuando te entiendes realmente bien con alguien. Pues eso también se puede dar desde un punto de vista intelectual, cuando encuentras alguien que comparte ideales contigo. Y yo que soy muy curioso pos estaba en una desas en que miro por ahí sin saber bien que busco y me encuentro un artículo de Ignacio Sotelo en El País de hace unos meses, "De continente a islote".

¡Sí, sí, sí, sí, sí!

"...la Universidad española no ha logrado superar la contradicción básica que cierra el acceso a la modernidad. Por un lado, pretende vincular la investigación a la enseñanza, convencida de que poco vale la enseñanza del que no investiga, pero, por otro, el modelo de organización y sobre todo una didáctica, centrada en la lección magistral, la horita de clase, impide alcanzar el objetivo principal de la Universidad moderna: enseñar a dudar. El monólogo frontal en que consiste la clase no sólo refuerza la pasividad del oyente, sino, más grave, suprime el espacio para cuestionar y cuestionarse, que es, justamente, lo que caracteriza a la docencia que entronque con la investigación."

Pa empezar, ya me pone. Una idea del estilo de la que yo comentaba en Pubicaciones suicidas, la importancia de la investigación en la docencia tiene que ver con la idea de transmitir curiosidad e inquietudes como capacidades deseables en general, no con tener buenos investigadores para enseñar.

¡Más, más, más, no pares!

"La Universidad medieval que se prolonga en algunos países hasta finales del XVIII, en otros hasta mediados del XIX, en España renace en el franquismo, y como tantas otras cosas de esta época hasta ahora se mantiene incólume, concibe el conocimiento como un todo estructurado que hay que transmitir tal como se ha recibido. La verdad revelada está ahí con carácter definitivo, como lo están los paradigmas literarios y filosóficos heredados de la antigüedad grecolatina. El saber se concibe como un continente sólido e indiscutible, que abarca desde la teología tomista a la física de Newton, las matemáticas o las ciencias históricas y naturales, que hay que aprender tal como están establecidas. La lección -que significa lectura, tenía sentido antes de la invención de la imprenta- pretende transferir un saber seguro, reducido a lo esencial y de manera sistemática, que el alumno tendría simplemente que absorber."

La cosa se pone caliente. Esto me recuerda mis ideas y mi referencia a Schank en El voto de castidad y los monjes castrantes sobre que nuestra uni tiene una metodología medieval.

¡Aaaaaaaaaaahhhhhh! (clímax)

"Me temo lo peor, que los gobiernos autonómicos se dobleguen a los deseos de los rectores, portavoces elegidos de los distintos estamentos universitarios a los que se deben, y que apoyen sus demandas, que en el fondo son dos. De parte del personal docente, que una vez garantizado el puesto de trabajo vitalicio, no se controle la calidad de la enseñanza ni la de la investigación y, reconociendo las diferencias que se derivan de las distintas categorías, las ayudas se repartan por igual. De parte de los estudiantes la única exigencia es que sin demasiado esfuerzo puedan obtener el título en el plazo más breve posible."

Uuuuufff... esto ha sido un orgasmo intelectual, lo he disfrutado de verdad, alguien que sabe decir lo que pienso mejor que yo mismo e incluso llega más allá. Aunque el último párrafo pinta un paisaje no muy optimista. Pero lo entiendo, me acabo de dar cuenta de por qué muchos profes no son capaces de gozar con ideas como éstas. El problema es que, como descubrimos en el post anterior, son castores emasculados. Pobres, no es que no quieran, es que no pueden...

Profe, sabes lo que significa emasculado ¿no? Pues si no mejor que lo mires, porque es algo que no arreglas con Viagra.

PD. No, no soy tan friki, el orgasmo que todavía me gusta de verdad es el que finge Meg Ryan en "Cuando Harry encontró a Sally".

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10 noviembre 2005

Mi jardín y los castores emasculados

"Es maravilloso, confortable y bien ordenado, y es imposible imaginar nada más encantador que este jardín. Pero ya que me preguntáis, debo confesar que le faltan tres cosas para hacerlo perfecto", dice un cuento de "Las mil y una noches". Las tres cosas son el Pájaro Parlante, el Árbol Cantante y el Agua Dorada.

Pues mi bello jardín tiene al menos una de esas cosas, porque hay un pajarito que me ha hablado y me ha explicado una historia.

Había una vez un departamento de una uni en cuyos estudios de doctorado una de las fases requería que los estudiantes presentasen un proyecto de tesis que debía ser evaluado por una comisión de sabios profesores doctores (inclinación de cabeza sarcástica). Pero un día, unos señores muy malos encontraron un documento donde constaban algunas de estas evaluaciones y lo hicieron público a todos los miembros del departamento. Eran muy malos porque no está bien hacer públicas estas cosas, especialmente si los informes incluyen comentarios tan trabajados como simplemente que "el proyecto está OK" o perlas como un revisor que escribe que el director le ha dicho de su estudiante que "no es muy brillante y no cree que pueda acabar la tesis". Eso sin contar el que ya ni revisa porque no tiene tiempo o el que confiesa que no se siente cercano al tema. Y así, en dicho departamento, todos los jerifaltes y comisiones habidas y por haber salieron a la palestra para reprobar a esos señores malos el haber hecho públicas estas cosas, que no deberían conocer los demas miembros del departamento, por su propio bien, claro. Y el jefe del departamento, en heróica actitud de honestidad, salió y prometió investigar el asunto y tomar las medidas oportunas, para mayor tranquilidad de sus súbditos. Y fue así como, un poco después, notificó a todo el mundo, como no, su reprobación a los señores malos, y recordó un montón de artículos que hacían referencia a las faltas, graves y leves, que podían cometer los funcionarios públicos. Y así, todo el mundo se quedó tranquilo y colorín colorado, este cuento se ha acabado (o puede que todavía no...).

Y es entonces cuando en mi bello jardín entra el Árbol Cantante y a grito pelado me dice que esto canta un montón, porque él de eso entiende mucho. Y me razona que después de reprobar y remarcar comportamientos poco éticos por hacer público el documento, a nadie parece preocuparle que el proceso de revisión se organice tan mal como para que algunos revisores no puedan hacerlo o por falta de tiempo o porque no saben del tema (habiendo otros que sí). Ni que haya casos donde se podría haber obtenido un informe más serio y riguroso preguntándole a un hongo, porque los superdoctores no parecen dar mucho de sí. Y sobre todo, la pregunta de quién es el elemento que dejó tirado el documento para que los señores malos lo pudieran encontrar y hacerlo público. Y ya se calla diciéndome que si se pone a pensar el sentimiento de culpa que sugiere que el jefe de departamento haga referencia a los aspectos disciplinarios pero no se atreva a tomar medidas, entonces ya no para. O que en esa misma ley que cita hay otras muchas cosas que el departamento se pasa por el forro.

Hoy va de animales. Y de cuentos. Y de fábulas. Como esa que, aunque explicada por muchos, se atribuye a Plinio el Viejo y habla del castor. Como se creía que los testículos del pobre amigo segregaban una sustancia medicinal, era perseguido implacablemente por cazadores. Y cuenta la leyenda que, un día, viéndose arrinconado, un castor decidió arrancarse los genitales con sus propios dientes y entregárselos a sus perseguidores para salvar la vida. Pero se equivoca, porque muere desangrado. La fábula tiene varias interpretaciones, pero la que a mí me interesa hoy es el exceso de astucia.

Estos jefes y responsables con tanta reprobación y mención a la ética creen haber salvado la vida al arrancarse los genitales, pero en realidad es su final. Porque su discurso sólo suena a pobre excusa para no tomar las medidas que deberían tomar ante la triste imagen que la publicidad del documento ha dejado traslucir y, por tanto, a declaración de culpabilidad propia. Sus pseudoamenazas y su ética sobrevenida son para mearse de risa. Y mira que bien, con esto de mearse de risa ya tengo también el Agua Dorada y mi jardín es perfecto.

Durante siglos se escribieron los Bestiarios, unas compilaciones que describían la naturaleza y modo de vida de ciertos animales y deducían enseñanzas morales útiles para las personas. Yo no tengo ninguna pretensión moralizadora, pero me encanta haber descubierto en la uni a los posibles protagonistas de un Bestiario, los castores emasculados.

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06 noviembre 2005

El remedio, pegamento Imedio

Tira, tira, que no puedes. Haz todo el esfuerzo que quieras hasta que se te salgan las venas y te pongas rojo, que no salgo. Busca algo para hacer palanca, pero no vas a poder. Estoy pegado, con pegamento. No soy funcionario y por eso el pegamento no se ve, pero a partir de ya tengo un contrato indefinido, lo cual es pegamento transparente. Porque la uni no quiebra, la uni no despide, la uni no abre expedientes por tu labor profesional si no es que intentas quemar el rectorado o algo así. En realidad la uni no tiene en absoluto ninguna gestión de personal seria. Sólo estoy obligado a dar las clases que me tocan y ya está.

Sigue probando, tira con fuerza. No vas a poder. Pegado, enganchado, adosado, adherido. Y ahora piensas que quizás ahora que estoy pegado he perdido capacidad de movimientos, como tú cuando te hiciste funcionario, te apoltronaste y comenzaste a mirarte el ombligo. Y que se me va a quitar la manía de reivindicar cambios y criticar actitudes autocomplacientes. Espera, voy a probar. Pues parece que estoy pegado, pero aún puedo moverme bastante bien. Me siento como uno de esos muñecos que se pegan en el cristal del coche, tengo capacidad de movimiento pero sin despegarme nunca.

Sé que no puedo hacer mucho porque sóis los capos, controláis todos los hilos de poder y tenéis muchos sicarios que trabajan para vosotros. Y por eso podéis hacer de la uni vuestro chiringuito. Pero ya no podéis tocarme y me voy a quedar en la ciudad. Así que mejor que no me entren ganas de moverme en juntas, consejos y demás organillos de dirección. Porque si llego alli, voy a deciros cuatro cosas que no queréis oir.

¡Contra los funcionarios apoltronados, el remedio, pegamento Imedio! (y perdón por la publicidad involuntaria).

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