El club de los ingenieros vivos
Mr. Nolan: Bien, John, aquí el plan de estudios ya está fijado. Está probado y funciona. Si tú lo cuestionas, ¿que evitará que ellos (los alumnos) hagan lo mismo?
Keating: Siempre pensé que la idea de la educación era aprender a pensar por uno mismo.
Mr. Nolan: ¿A su edad? ¡Ni en sueños! Tradición, John. Disciplina.
Seguro que todos los que nos interesamos de verdad por la vertiente docente de la uni hemos soñado alguna vez con poder motivar a los alumnos de la misma manera que lo hace el profesor John Keating en la película "El club de los poetas muertos". El problema es que siendo profe de carreras técnicas se hace difícil aplicar los métodos que aplica Keating en sus clases de literatura.
Por ejemplo, en cierto momento Keating pregunta de donde procede la frase que la película hizo famosa de "Oh capitán, mi capitán". Y partir de este texto, establece una relación de complicidad con sus alumnos en la que él elude el papel de autoridad intelectual para asumir el de guía o, como dicen las teorías didácticas, de facilitador del aprendizaje.
Yo tengo difícil que mis alumnos se vayan de madrugada a una cueva a leer el material de mis clases y no dispongo de textos inspiradores. Lo único que intento es estar todo el tiempo que puedo fuera de la tarima usando la pizarra con mesura y haciendo que sean ellos los que intenten resolver los problemas, no solo copiar mis soluciones. Mis clases han sido un constante pasear entre mis alumnos mirando lo que hacían, contestando sus preguntas, intentando animar a los que veía que no podían con un ejercicio y, sobre todo, hablando con ellos de tú a tú, con buen humor y siendo natural, para que me vieran como una ayuda, no como un oráculo. No todo ha sido color de rosa, montar clases activas tiene el riesgo de que la gente se disperse porque no tiene un profe en la pizarra y les he tenido que abroncar de vez en cuando.
Hoy era el último día de clase y hemos acabado media hora antes porque mis chicos/as han comprado unas bebidas y cuatro cosas para picar para despedir el cuatrimestre. Hemos brindado y nos hemos hecho unas fotos todos juntos. En el tiempo que llevo en la uni he tenido diversas muestras de buen rollo de algún alumno a título individual o de algún grupo reducido, pero es la primera vez que me ocurre algo así con toda una clase. No es que ésto me haga estar completamente satisfecho, sé que no lo he hecho todo lo bien que puedo, que se me han quedado algunos por el camino y tengo que buscar la manera de mejorarlo. Lo que me ha confirmado es que es posible acercarse a la relación que yo buscaba y que Keating tenía más facilidades para encontrar. Algunos dinosaurios dirían que lo único que consigo con mis métodos es caerles bien. Pues no te equivoques, han trabajado, no todo lo que yo hubiera querido, pero mucho más que si sólo hubieran copiado las soluciones explicadas solemnemente desde la pizarra. Es un buen punto de partida.
Keating: Es de un poema de Walt Whitman acerca de Abraham Lincoln. A partir de ahora, en esta clase, me podéis llamar Sr. Keating o, si sóis ligeramente más atrevidos, Oh capitán, mi capitán.
Tampoco me hace falta, garib está bien. No podré tener un club de los poetas muertos, pero estoy francamente contento con mi club de los ingenieros vivos.
O Captain! my Captain! our fearful trip is done;
The ship has weather'd every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear, the people all exulting.
-Walt Whitman
Keating: Siempre pensé que la idea de la educación era aprender a pensar por uno mismo.
Mr. Nolan: ¿A su edad? ¡Ni en sueños! Tradición, John. Disciplina.
Seguro que todos los que nos interesamos de verdad por la vertiente docente de la uni hemos soñado alguna vez con poder motivar a los alumnos de la misma manera que lo hace el profesor John Keating en la película "El club de los poetas muertos". El problema es que siendo profe de carreras técnicas se hace difícil aplicar los métodos que aplica Keating en sus clases de literatura.
Por ejemplo, en cierto momento Keating pregunta de donde procede la frase que la película hizo famosa de "Oh capitán, mi capitán". Y partir de este texto, establece una relación de complicidad con sus alumnos en la que él elude el papel de autoridad intelectual para asumir el de guía o, como dicen las teorías didácticas, de facilitador del aprendizaje.
Yo tengo difícil que mis alumnos se vayan de madrugada a una cueva a leer el material de mis clases y no dispongo de textos inspiradores. Lo único que intento es estar todo el tiempo que puedo fuera de la tarima usando la pizarra con mesura y haciendo que sean ellos los que intenten resolver los problemas, no solo copiar mis soluciones. Mis clases han sido un constante pasear entre mis alumnos mirando lo que hacían, contestando sus preguntas, intentando animar a los que veía que no podían con un ejercicio y, sobre todo, hablando con ellos de tú a tú, con buen humor y siendo natural, para que me vieran como una ayuda, no como un oráculo. No todo ha sido color de rosa, montar clases activas tiene el riesgo de que la gente se disperse porque no tiene un profe en la pizarra y les he tenido que abroncar de vez en cuando.
Hoy era el último día de clase y hemos acabado media hora antes porque mis chicos/as han comprado unas bebidas y cuatro cosas para picar para despedir el cuatrimestre. Hemos brindado y nos hemos hecho unas fotos todos juntos. En el tiempo que llevo en la uni he tenido diversas muestras de buen rollo de algún alumno a título individual o de algún grupo reducido, pero es la primera vez que me ocurre algo así con toda una clase. No es que ésto me haga estar completamente satisfecho, sé que no lo he hecho todo lo bien que puedo, que se me han quedado algunos por el camino y tengo que buscar la manera de mejorarlo. Lo que me ha confirmado es que es posible acercarse a la relación que yo buscaba y que Keating tenía más facilidades para encontrar. Algunos dinosaurios dirían que lo único que consigo con mis métodos es caerles bien. Pues no te equivoques, han trabajado, no todo lo que yo hubiera querido, pero mucho más que si sólo hubieran copiado las soluciones explicadas solemnemente desde la pizarra. Es un buen punto de partida.
Keating: Es de un poema de Walt Whitman acerca de Abraham Lincoln. A partir de ahora, en esta clase, me podéis llamar Sr. Keating o, si sóis ligeramente más atrevidos, Oh capitán, mi capitán.
Tampoco me hace falta, garib está bien. No podré tener un club de los poetas muertos, pero estoy francamente contento con mi club de los ingenieros vivos.
O Captain! my Captain! our fearful trip is done;
The ship has weather'd every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear, the people all exulting.
-Walt Whitman


