02 abril 2006

Malsonante pero cierto, un cuento de hadas

Había una vez un departamento donde habitaba un pequeño profe llamado garib que se dedicaba con ahínco a trabajar la docencia, la innovación y la solidaridad, aunque no le dejaran. Pero garib también era capaz de investigar, así que un día pidió una ayuda a su uni para realizar una estancia en un centro de investigación extranjero en el que le habían invitado a colaborar. La uni había establecido un sistema (desconocido en este departamento) llamado baremo de puntuación donde uno de los criterios era una priorización que cada departamento hacía de las solicitudes de sus miembros. Y es así como cierto órgano del departamento de garib recibe las solicitudes de sus miembros y las prioriza, pero como las actas tardan mucho en salir, garib no sabe el resultado. Todo inocente, nuestro pequeño amigo decide preguntar y se entera de que está el último. No por desconfianza (noooooo...) sino porque le educaron previsor y quería saber a qué atenerse en el futuro, a garib le dio por preguntar qué criterios se habían utilizado. Y es así como pasó un día, y otro, y otro, y otro... y así hasta diez. Y en el décimo día no es que hubiera respuesta, sino que garib tuvo que insistir recordando la pregunta. Y tras un arduo esfuerzo, consigue que le digan con toda la tranquilidad del mundo que la universidad sólo pasa la hoja de solicitud y "todos los miembros dijeron que con esta información no se podía priorizar nada, a no ser que haya otra información disponible". Pero he aquí que en el mundo fantástico de los cuentos todo es posible y la priorización se hizo a pesar de todo. Y va el pequeño garib y le pregunta entonces a fustigador qué hubiera hecho él en este caso y fustigador le dice que pedir la información. Los interesados son del mismo departamento, no hace falta ir muy lejos y además se sabe que hay que tomar la decisión con antelación puesto que está en el orden del día de la convocatoria. Confundido, nuestro protagonista reflexiona que o fustigador es un ser extremadamente brillante con soluciones que no se le ocurren a nadie (que podría ser) o tal vez los miembros de este órgano del departamento son ignorantes y no saben lo que podían o debían saber. No era garib persona de insultos, que bien podría usarlos, ni tampoco tampoco diestro en la compleja gestion universitaria como le recordaron una vez. Pero lo que si tenía nuestro amiguito era ser espabilado buceando por los mares verbívoros, así que se fue a buscar en el diccionario de la RAE. Y encontró que los que no saben lo que podían o debían saber son necios. Siguió mirando y vio que necio o falto de inteligencia es la definición de estúpido. Mira que molan los diccionarios, pensó. Y finalmente descubrió que "persona tonta o estúpida" constituye la definición de otra palabra. Así que, simplemente partiendo de los hechos y con la ayuda de un diccionario, garib concluyó que los miembros del órgano del departamento de este bello cuento eran unos, con perdón, soplapollas. Lo dice la RAE, que no se equivoca. Es una voz malsonante, vale, malsonante pero cierto. Y todos fueron felices y comieron perdices, menos garib, que como a lo mejor tiene que pagarse el viaje de su bolsillo, comió pollo que es más barato. Los dos, el pollo y él, que cobra cuatro duros por un trabajo que no le dejan hacer bien y en el que tiene que aguantar soplapollas. Y que nadie se moleste que no es un insulto, sino una definición.

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4 Comentarios:

Blogger Mega dijo...

¿Pero queda alguien en la uni que no sea "aspirante a Capo"?
Lo tienes crudo, garib. (¿Puedes impugnar la asignación de becas?)
Mega

abril 03, 2006 5:36 PM  
Anonymous Putobecario dijo...

Ah, entonces eso que abunda por la universidad son soplapollas, vaya, vaya.
A mi eso de establecer como criterio una priorización de los solicitantes del departamento me parece una soplapollez, da lugar a casos como este, ...a no ser que haya otra información disponible que establezca los criterios que se deben usar en esta priorización.

abril 05, 2006 12:19 AM  
Blogger garib dijo...

Quizás no queda claro en el post, pero la priorización del departamento era sólo un criterio más entre una lista, así que el impacto es limitado (aunque puede tenerlo). Puede tener sentido que un departamento quiera potenciar ciertas líneas de investigación, ayudar a acabar tesis o promocionar relaciones con ciertas instituciones y se tenga en cuenta. Pero lo que demuestra este caso es que carecen de prioridades y hacen lo que les da la gana en cada momento, o simplemente deciden casi al azar. Y que no se tiene en cuenta que sus decisiones afectan a personas. Si todo el mundo ve que no es posible tomar una decisión, ¿nadie puede levantar la mano y decir que se aplace o se haga una mini-reunión extraordinaria después de recoger información? De todas maneras, sin criterios, por mucha información que tuvieran la decisión sería siempre según el día, u otras cosas, como las amistades. Estos órganos departamentales no sirven para nada desde el punto de vista representativo y se hace lo que quieren unas pocas personas mientras al resto no le importa (¿entonces para que están?) o son cobardes, lo cual supone un defícit democrático muy importante.

Pero falta una vuelta de tuerca de la historia, que es cómo se tomó la decisión. Próximamente en sus pantallas -de ordenador.

abril 16, 2006 1:13 PM  
Anonymous Putobecario dijo...

Había quedado claro que era sólo uno de los criterios.
Me acaba de pasar algo ligeramente parecido aunque esta vez los soplapollas no son de un órgano del departamento, haré una investigación.
Ya veremos esa vuelta de tuerca (espero que no sea como la de Henry James)

abril 24, 2006 9:49 PM  

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