27 marzo 2006

De cine (strictly business)


You woke up this morning
Got yourself a gun,
Your mama always said you'd be
The Chosen One.

Michael Corleone se levanta y cierra la puerta; acerca las sillas mientras Roth sube el volumen de la televisión. Michael dice: "He venido porque va a derramarse más sangre. Quiero que lo sepas antes de que ocurra". Esto sucede en la película "El Padrino II" pero se parece mucho a una cosa que me han contado que Pedancio ha dicho refiriéndose a este blog. A veces teatralizo un poco las historias que cuento, pero en este caso la cosa no necesita dramatización, viene así de ridícula de fábrica.

Y es que la vida en la uni es como en el cine, los buenos, o sea, nosotros y perdón por la pedantería, siempre acaban dudando si deben actuar de una u otra manera, mientras los malos campan a sus anchas. Pero a diferencia de las pelis, donde tienes al lado a la chica guapa de turno a la que decirle algo como "¿crees que estamos haciendo lo correcto?", un servidor tiene que buscarse la vida. Y cuando dudo, lo que hago es preguntarle a alguien completamente externo a la uni para que me de una opinión no viciada. Así que el otro día le digo la frase de Pendancio a mi broda y me dice que "parece un episodo de Los Soprano".

Ya decía yo que tal vez me equivocaba, que estaba siendo muy duro. De hecho hace poco un responsable del departamento me insinuó que no iba a meterse en mis discusiones con Pedancio porque era una cuestión personal y yo le dije que razón de más, porque yo era un matao, pero el amigo ostenta un cargo y no debería ofuscarse con cuestiones personales. Pero después de escuchar a mi broda, acepto que compararlo con "El padrino" era exagerado. Por cierto ¿has visto alguna vez "Los Soprano"? Es una serie de televisión americana muy conocida que narra la historia de una familia de la Mafia. Familia en los dos sentidos de la palabra. Los versos de arriba son de la canción que suena en los títulos de crédito y Pedancio la debe tararear cada mañana creyéndose El Elegido. Si no estás en mi departamento, puedes encontrar ya la serie en DVD.

Definitivamente mi departamento va de cine, o de TV, como prefieras. Pero parece que hay demasiados que han crecido viendo las pelis equivocadas. Visto el panorama cinéfilo y que a nadie le interesan los cursos de cómo adaptar la enseñanza a las nuevas directrices del Espacio Europeo de Educación Superior, habrá que sustituirlos por los de "Star Wars", puesto que todo el mundo sabe que El Elegido es el pequeño Anakin. Y tú Pedancio con el lightsaber eres más torpe que un gusano con guantes (con perdón, para los gusanos) así que de Chosen One na de na. Siento haber tenido que decírtelo, pero al menos te voy a dar la oportunidad de ver cómo se usa de verdad el lightsaber, aunque no sé si te va a gustar. Eso sí, como dijo Michael Corleone, "It's not personal, Sonny. It's strictly business".

When you woke up this morning
All that love had gone,
Your Papa never told you
About right and wrong.

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16 marzo 2006

Epinefrina (de uso u-tópico)

Sitúate al final de Les Rambles de Barna, en la calle Nou de la Rambla. Casi al principio verás el Palacio Güell, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, una obra de Gaudí. Sigue caminando y vivirás el contraste de ese barrio conocido como El Raval en una pared donde está escrita la palabra "ravalejar" (ravalear) y su traducción a varios idiomas, incluyendo el inglés, pero también el árabe o el tagalo. Bajando por una calle a la izquierda te encontrarás un portalón que sirve de entrada a un local donde hay una asociación. Una socióloga, dos educadoras a tiempo parcial y diez voluntarios, supongo que cuando pueden, se encargan de mantener vivo un taller sociolaboral. Ayer dedicaron un rato a contarle a alguien cómo intentan socializar a gente marginal con problemas graves de alcoholismo, drogadicción o prostitución que han pasado la mayor parte de su vida en la calle. No necesitan un nuevo teorema que solucione un problema que nadie conoce excepto su inventor, ni una aplicación puntera de inteligencia artificial para analizar el genoma. Sólo piden un poco de formación de Excel para poder dejar de hacer a mano un montón de cosas y, si fuera posible, una base de datos para poder gestionar mejor el taller. A lo mejor alguien intenta promover un movimiento de voluntariado en la uni para ayudarles.

Si das un salto y te plantas delante del bar de cierta Facultad de Informática, este mediodía varias personas escuchaban a una estudiante que quiere hacer su proyecto fin de carrera a partir de un análisis de las necesidades de material y formación informática de una región difícil de Colombia. Se comenta que va a tener que "decorarlo" para que parezca más técnico, porque en la uni somos tan innovadores que todo lo que se salga de un montón de tecnicismos (que funcionen o tengan una utilidad real es secundario) tiende a ocasionar rechazo. Una de las personas que estaba allí asesorando, ha dicho "esto me encanta", pero no hay prestigio, no hay cargos, no hay dinero. Sólo disfruta llevando a cabo y ayudando en este tipo de proyectos.

Salta de nuevo un par de horas después a un despacho con posters que dicen cosas como "Be who you are and say what you feel, because those who mind don't matter, and those who matter don't mind" (¿necesitas un curso de inglés? Busca a Chinchilla, los da con collarines de colores). Allí, el responsable de una fundación que imparte formación en tecnologías a alumnos de universidades bolivianas que carecen del acceso a ella, maquina con cierto elemento subversivo montar un proyecto e involucrar a más personas para que vayan allí este verano no sólo a dar las clases, sino también a visitar los pueblos de la zona y conocer su cultura.

Me ha subido la adrenalina escribiendo mi primer artículo científico, cuando presenté mi primera ponencia en el mejor congreso de mi área, cuando publiqué en una de las mejores revistas o cuando investigadores de prestigio me han felicitado después de una presentación. También cuando he conseguido llevar a un alumno a entender algo, a una clase completa a vivir un ejercicio o hace poco cuando mis alumnos despidieron el cuatrimestre con una minifiesta. Pero pocas veces me ha subido tanto como cuando he escuchado a todas esas personas hablar de lo que hacen y de sus proyectos. Cuando hablábamos de posibilidades futuras, me han dicho que seguramente algunas son una utopía y yo les he dicho que si no se habla de ellas y no se intenta, nunca dejarán de serlo.

¿Piensas que no me va a quedar tiempo para nada? ¿Has visto las series de médicos de urgencias donde gritan eso de "nosecuantos gramos de epinefrina" para reanimar a un paciente con paro cardiaco? Pues la epinefrina es otro nombre para la adrenalina y como me siga metiendo estos chutes en lugar de cansarme me voy poner a publicar como un loco, montar algún proyecto de innovación docente y, como no, tener ocupado a Pedancio y algún otro capo. Y me va a sobrar tiempo para escribir en el blog y aceptar invitaciones a cenar. Tengo todo el tiempo del mundo y el puesto asegurado, soy profe de uni. Se me han acabado los peluches, pero si te apetece sentir una uni diferente y quieres ver como la utopía se vuelve realidad, no dejes de pasarte por garibalia.

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13 marzo 2006

Malika existe

¿Por qué estudias o estudiaste? ¿Por dinero? ¿Por prestigio? ¿Por obligación? Pues hay gente que lo hace porque, donde viven, los estudios, aunque sean sólo básicos, pueden servirle para vivir con un mínimo de dignidad, para ilusionarse de que pueden cambiar las cosas, las injusticias, aunque aquí algunos se reirían por considerar el término ingenuo, utópico, casi infantil.

Estos días el extranjero ha recordado el agua cayendo por sus mejillas hace dos años en una manifestación, sin que supiera bien si era de la lluvia de aquel día o de sus propias lágrimas. Allí se fundió con otra multitud, esta vez en casa, en Madrid, protestando contra la injusticia de la violencia y la mentira, quizás ingenuamente. Y cuando volvió, unos días después, leyó un texto de un escritor marroquí que le resultó extrañamente triste pero, al mismo tiempo, lleno de ganas de luchar por el futuro. Una historia protagonizada por Malika, que soñaba con España y que, aunque sea con breves pinceladas, recorre las dificultades del acceso a la educación en ciertos lugares, la discriminación a la mujer, el racismo, la ilusión del emigrante, la explotación de los débiles, el rechazo a la violencia y sobre todo, al final, la educación como un medio para mejorar las cosas. Cualesquiera que sean.

Y tal vez el extranjero vivió el texto más intensamente porque transitaba por lugares que le resultaban familiares. O tal vez porque hablaba de ilusiones, casi fantasías, de la gente sin medios, sin futuro y que él conoció de primera mano. La gente como Malika existe. A lo mejor has descubierto una buena razón de por qué estudias o estudiaste.

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08 marzo 2006

El extranjero

Un día decidió que si los médicos iban a curar gente a paises sin cobertura sanitaria o los ingenieros sin fronteras proporcionaban instalaciones de agua corriente en lugares lejanos que carecían de medios, él gastaría un poco de su tiempo ayudando a alguien haciendo lo único que realmente le gustaba y sabía hacer: educar. Y encontró una oportunidad, así que cogió un tren hacia el Sur. Y llegó al puerto, y allí descubrió una muchedumbre que volvía a su país y se fundió con ella en una larga cola que conducía a un ferry que se retrasaba en salir. En la espera pensó en la gente que se queja de esperar un vuelo en el aeropuerto y la comparó con la multitud que esperaba apretujada de forma sumisa, como ya acostumbrada a esos menesteres. En el ferry sólo hablaban árabe y frances por la megafonía y no entendía nada. Perdido y sin experiencia, no sabía que tenían que sellarle el pasaporte dentro del ferry, pero consiguió intuirlo. Tenía tiempo de sobras para intuir, el viaje duraba más de dos horas. Primero se puso en la cola que no era, hasta que le explicaron donde tenía que ir. Alguna gente estaba mucho tiempo delante de la mesa del policía, pero él no entendía nada de lo que decían. Cuando le tocó el turno el policía casi ni le miró, era europeo. Allí fue donde definitivamente se convirtió en el extranjero.

Y llegó a Tánger. Y comenzó un curso de informática que se daba porque parece que el acceso a este tipo de formación no era tán sencillo allí como en nuestra casa. Y él que había ido allí a enseñar, acabaría viendo que eran los otros los que iban a enseñarle a él. Y descubrió a unas personas de las que muchos se apartarían si las vieran hoy por la calle por el aspecto que tienen y como van vestidas, por los tantos prejuicios que tenemos. Pero eran personas como nosotros y, viéndolos, te sorprendería saber que a pesar de lo que su aspecto nos pudiera sugerir, había gente que trabajaba en radiología en un hospital, profesores de primaria y secundaria e incluso un físico al que las desgracias de la vida le obligaban a trabajar de administrativo para la policía. Y supo de muchas historias que van más allá del tema de este blog. Y aprendió muchas, muchas cosas, más de las que les podía enseñar a ellos. Le enseñaron lo que era tener verdadera motivación para aprender, aún con la difícil barrera del idioma. Le enseñaron lo que era valorar el acceso a la educación. Le enseñaron incluso lo que era tener verdadera motivación por la investigación, cuando el físico le dijo que pensaba que los científicos tenían la responsabilidad de hacer mejor la vida de la gente del país con un tono casi ingenuo, tan diferente de la soberbia que impera aquí.

Y estaba Aziza. que era más joven que él pero que cada vez que le acompañó le cuido de forma casi maternal. Le ayudó a navegar por las multitudes y regatear en las tiendas. Compartió con él su visión de una mujer islámica religiosa pero independiente. Y antes de volver a su casa porque tenía que estar con su familia y rezar, le dejaba en un sitio donde le pedía la comida porque estaba preocupada por si no se entendía con los camareros.

El agua de Tánger es peligrosa para los extranjeros. Y él aguantó hasta los últimos días e incluso salió de excursión con sus alumnos y probó un tajin de pescado en un chiringuito donde iba gente del país cuando ya le atacaban las primeras fiebres. Luego su cuerpo cayó y no pudo dar las últimas clases. Y cuando se despidió de todos, Aziza no quiso darle un par de besos, no por falta de amistad, era una muestra de como valores que parecen contrapuestos pueden coexistir. Ella tan defensora de los derechos de la mujer, se veía incapaz de dar un par de besos a un hombre por su educación.

Y cuando volvió, el extranjero se encontró un mensaje de Aziza:

"¿Que tal está el extranjero? Pienso que bien, ahora que está en su casa cerca de los suyos. Ante todo querría agradecerte el esfuerzo y la paciencia que has tenido con nosotros durante el curso. Por mi parte me gustó el curso porque me permitió al mismo tiempo estudiar y conocer personas abiertas como tú, con quien pude cambiar opiniones sobre temas que diferenciaban nuestra cultura y religión de las tuyas."

Y el extranjero se dio cuenta de que no cambiaría nunca este mensaje ni por todas las cátedras del mundo. De que todos tenían razón en su visión de la educación como algo privilegiado, de la investigación como un bien general y no como una forma de promoción personal, de la responsabilidad que tenemos de fomentar valores entre nuestros estudiantes. De que nos parecen utopías y sensiblerías porque somos cómodos y nos gusta cerrar los ojos. De que hay que empujar a la gente a experimentar estas cosas.

"Espero que por tu parte también te hayas llevado un recuerdo agradable de Tánger".

Se llevó mucho más, Aziza, algo que seguramente sólo unos pocos de los que lean podrán entender. Y además le diste su nombre.

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03 marzo 2006

Te gustan los exámenes porque no tienes abuela

No me gustan los exámenes. Lo repito: no me gustan los exámenes. Que no. "Los exámenes distraen a los estudiantes de sus verdaderos intereses. Los estudiantes no deberían tener más de dos exámenes en sus años de universidad. Yo sólo les daría seminarios y, si los estudiantes parecen interesados y escuchan, les daría su título". Ahora empiezas a reirte y piensas que estoy fumado, totalmente ido o que soy un anarquista. Pero lo que te pasa es que estás paranoico y no concibes otra manera de evaluar a un alumno que con un examen final. Y no sé que es lo que te pone tan nervioso, porque, al fin y al cabo, a ti los alumnos te importan un huevo. Tal vez es simplemente que tienes el ego tan subido que te da igual que aprendan o no, pero no puedes aguantar que pasen si no lo hacen por tu tubo caprichoso. Y es que esto del tubo es una metáfora que nos han contado en un curso de esos de métodos didácticos que hacemos los vocacionales. Hacer un examen es meter al estudiante por un tubo, esperarlo al final, y si no cumple, otra vez al principio del tubo (repetir) cuando ya no hay posiblidad de arreglarlo. Y nos han propuesto algo que un niño de cuatro años entendería ¿Y si en lugar de esperarle al final le vas siguiendo por el tubo para ayudarle a llegar como le vas a exigir? Pero claro, las alternativas te van a obligar a cambiar el temario, la forma de enseñar y, uyyyyy, el tiempo que dedicas a los estudiantes. De hecho esto es el principio básico de la evaluación contínua y no lo que tú haces para simularla, poner un parcial y a correr. Este tío desvaría, piensas. Quizás, de ahí el título del blog. Pero desvariamos yo y Albert Einstein, porque la frase entrecomillada de arriba es suya. No pensarias, con lo verbívoro que soy, que había puesto las comillas por ponerlas ¿verdad?

Venga, voy a olvidar por un instante que tus conocimientos de didáctica apenas superan los de un hongo y voy a intentar convencerte con un argumento científico. Ya que te importa tanto publicar en lugar de la docencia, te cito una teoría demostrada en un conocido artículo, "The Dead Grandmother/Exam Syndrome and the Potential Downfall of American Society". El artículo establece que la abuela de un estudiante tiene muchas más posibilidades de fallecer justo antes de que el estudiante vaya a hacer un examen que en cualquier otro momento del año. Y el autor propone tres remedios, a saber, dejar de poner exámenes, permitir matricularse únicamente a huérfanos o hacer que los estudiantes mientan a sus familias para que no sepan que están en la universidad. Según el autor es un problema similar al de la capa de ozono o el calentamiento global (no, no el que tú tienes ahora). ¿Ves como hay que acabar con los exámenes? ¿Todavía no? Claro, a ti no te importan las abuelas. Como te van a importar si precisamente tú, profe dinosaurio, eres tan chulito que no tienes abuela.

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